Desplome en la vocación militar: un reto social urgente
El Ejército sufre una caída histórica de candidatos mientras miles de exmilitares afrontan un vacío profesional que amenaza con convertirse en un problema social
El interés por ingresar en las Fuerzas Armadas españolas atraviesa un momento crítico. Los datos del Observatorio de la Vida Militar revelan una caída drástica en las solicitudes para acceder a las academias de oficiales y suboficiales. En 2013 había 28 aspirantes por plaza; en 2024, apenas 3,5. Esta cifra no solo refleja un problema de captación, sino un cambio profundo en la relación entre la institución militar y la sociedad civil.
Al mismo tiempo, miles de militares se ven obligados a abandonar la carrera en torno a los 40 años. Muchos de ellos se enfrentan a un vacío profesional, emocional y social que, sin apoyo adecuado, puede convertirse en un riesgo colectivo. La paradoja es evidente: faltan jóvenes para entrar y sobran veteranos que salen sin una transición ordenada.
Un riesgo estratégico en un mundo cada vez más inestable
La falta de relevo generacional en las Fuerzas Armadas no es solo un desafío interno. En un panorama internacional marcado por tensiones crecientes, rearmes acelerados y conflictos imprevisibles, disponer de un ejército reducido y con dificultades para retener talento puede limitar la capacidad de respuesta del país. La escasez de personal cualificado afecta a la preparación, la operatividad y la participación en misiones internacionales, justo en un momento en el que la seguridad global exige más coordinación, más especialización y más presencia estratégica.
Lo que advierten los expertos
La crisis de vocaciones militares y las dificultades para retener talento han sido ampliamente señaladas por expertos y organismos oficiales como un problema estructural que afecta tanto a la captación como a la cohesión futura de las Fuerzas Armadas.
Julián García Vargas
“Un país que no ofrece un horizonte claro a quienes sirven en sus Fuerzas Armadas difícilmente puede pedir vocación y compromiso a las nuevas generaciones.”
Carlos Martí Sempere
“Cuando la salida de la institución se vive como un abandono, el mensaje que llega a quienes piensan entrar es devastador.”
Observatorio de la Vida Militar
“La falta de un modelo sólido de transición profesional incide negativamente tanto en la retención del personal como en la atracción de nuevos aspirantes.”
Un fenómeno que se ha ido gestando durante años
La caída del interés por la carrera militar no es un hecho aislado. Es el resultado de una combinación de factores que se han ido acumulando sin que se hayan tomado medidas estructurales.
Entre las causas más destacadas se encuentran:
- salarios poco competitivos frente al sector privado
- escasas oportunidades de promoción interna
- dificultades para conciliar vida laboral y familiar
- procesos selectivos percibidos como complejos y poco atractivos
- expectativas profesionales diferentes entre los jóvenes
- descenso demográfico en la población en edad de ingreso
A estos factores se suma un elemento que rara vez se menciona, pero que los expertos consideran clave: la comunicación institucional.
Un problema de comunicación que desconecta con los jóvenes
Las campañas de reclutamiento siguen ancladas en un estilo tradicional, solemne y rígido. En un mundo donde la comunicación es inmediata, emocional y visual, el mensaje militar parece no haber evolucionado.
Los especialistas consultados coinciden en que el Ejército no ha logrado conectar con los códigos culturales actuales. Los jóvenes buscan autenticidad, propósito y flexibilidad, pero también quieren que se les hable en su propio lenguaje.
Algunos elementos que fallan en la comunicación actual:
- mensajes excesivamente formales
- ausencia de historias reales y cercanas
- poca presencia en plataformas donde están los jóvenes
- falta de referentes contemporáneos
- escasa visibilidad de las oportunidades profesionales reales
Mientras otros sectores han renovado su narrativa para atraer talento, la institución militar continúa proyectando una imagen distante.
Comparación internacional: España se queda atrás
La crisis de vocaciones afecta a varios países europeos, pero España destaca por la profundidad del problema. Mientras Francia, Italia o Alemania han reforzado sus incentivos económicos, flexibilizado la carrera militar y modernizado su comunicación, España avanza más lentamente.
Algunos datos comparativos:
- media europea: alrededor de cinco militares por cada mil habitantes
- España: 2,4 militares por cada mil habitantes
- países como Francia han aumentado sus presupuestos de captación en más de un 30 % en la última década
- Alemania ha creado programas de transición laboral obligatorios para todos los militares que dejan el servicio
España, en cambio, sigue sin una estrategia integral que abarque tanto la entrada como la salida del personal militar.
La otra cara del problema: los militares que salen sin red
Mientras faltan jóvenes para entrar, miles de militares se ven obligados a abandonar la institución alrededor de los 40 años. Muchos de ellos han dedicado más de dos décadas al servicio, pero se encuentran con un mercado laboral que no siempre reconoce sus competencias.
Los principales vacíos que enfrentan son:
- vacío emocional: pérdida de identidad profesional
- vacío social: desconexión con la vida civil
- vacío económico: dificultad para acceder a empleos estables
- vacío institucional: sensación de abandono tras años de servicio
Este choque con la vida civil puede generar frustración, aislamiento e incluso problemas de salud mental. En algunos casos, la falta de apoyo puede derivar en conductas de riesgo o radicalización ideológica, un fenómeno documentado en otros países y que España no debería ignorar.
Consecuencias que pueden trascender lo individual
La falta de programas sólidos de reinserción profesional no solo afecta a los exmilitares, sino que puede convertirse en un problema social. La combinación de incertidumbre económica, pérdida de identidad y sensación de abandono puede tener efectos en la cohesión social.
Los expertos señalan que los veteranos sin apoyo adecuado pueden ser más vulnerables a:
- aislamiento social
- frustración crónica
- problemas de salud mental
- discursos extremistas
- precariedad laboral prolongada
No se trata únicamente de un problema laboral. Es una cuestión de seguridad y estabilidad social.
La necesidad de un modelo integral
La solución no pasa solo por atraer más jóvenes, sino por repensar todo el ciclo de vida del militar. La institución necesita un enfoque moderno, humano y adaptado a la realidad social actual.
Esto implica:
- mejorar las condiciones laborales
- actualizar la comunicación institucional
- flexibilizar la carrera profesional
- reforzar los programas de transición a la vida civil
- reconocer las competencias adquiridas durante el servicio
- garantizar apoyo emocional y social a los veteranos
En este contexto, iniciativas como NEXO Transmil se han convertido en un apoyo fundamental. Su labor consiste en acompañar a militares y exmilitares en su transición hacia la vida civil, ofreciendo formación, orientación laboral y apoyo emocional.
Su existencia demuestra que la reinserción no solo es posible, sino necesaria para fortalecer tanto a las Fuerzas Armadas como a la sociedad en su conjunto.
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